Nosotros y la pandemia

Cuidados sí, miedo al Covid no

Estamos normalizando los muertos por el coronavirus mientras vivimos una tragedia extraordinaria. Escuchamos en algunas jornadas más de 12 mil contagiados y se naturalizan las cifras, como los 200 a 300 muertos diarios. Hay daños físicos, pero también psicológicos.
lunes, 7 de septiembre de 2020 · 00:57

La Asociación de Terapia Intensiva empiezan a reconocer que se está perdiendo la batalla mientras que desde la facultad de Medicina de la UBA acompaña estos dichos y además recuerda las condiciones estresantes que llevan los profesionales con sus tareas.

Al mismo tiempo se afecta las condiciones salariales para el personal de salud, tanto en el sistema público como el privado. A este sector se les había anunciado un bono salarial. Una vez liquidado el bono adicional, no continúo para Salud.  Además, sus sueldos se encuentran atrasados. Ya sea porque están atrasados con el convenio de trabajo o porque Sanidad no pidió los adicionales por estar expuestos en una pandemia. En síntesis, se exponen con su labor a algo que se les dificulta con los ingresos que reciben.

Donde se procesan de forma oficial los análisis del PCR una vez hisopados las personas, no tuvieron la recomposición que pedían, a pesar de los turnos que tuvieron que aumentar y pedir que se hagan análisis en el interior del país. Se trata de gente que está en la primera línea de este virus, algunos de los cuales ya se infectaron.

Y el virus está matando a la gente que sin infectarse no consigue una cama en un centro de salud. Asimismo, los pacientes de enfermedades crónicas que no se controlan ahora, aumentarán en un futuro los decesos. No están yendo todos los crónicos a someterse a los controles por temor a infectarse en un hospital o clínica. Por lo que hay que seguir controlando las enfermedades crónicas en estos momentos y siempre.

Hay que cuidarse de forma individual. No se debe tener miedo. Lamentablemente los besos y abrazos se convirtieron en una amenaza.  Hay que cuidarse desde el encierro, tener cuidados, mantener a resguardo de las reuniones, de recibir gente, de hacer intercambios. Y en ello también se debe pensar en el otro, establecer el cuidado, dejar el individualismo, establecer una empatía, hay que pensar en el semejante, practicar el cuidado, pero sin infundir temor.

El uso del barbijo que un principio de la pandemia parecía que era más para el cuidado del otro y no para uno, ya no es posible esa modalidad. Su uso evita que uno escupa a otro las micro gotas y que termine en una cama, la que se podría usar para otro paciente, que ya puede ser de la familia de uno.

Con este virus nuevo se podría reflotar la noción de comunidad en esta situación de crisis sanitaria y económica.

Mientras que vemos en la clase dirigente que se vanaglorian de algunas medidas, en otros momentos se pelean, practican el canibalismo, o se exhiben algunos de ellos con irresponsabilidad al participar de reuniones, de viajar, de mantener encuentros de gente sin barbijo, ir a los canales de televisión, se sacan fotos con gente común.  Pero no reparan en los años de atraso en materia de salud para reducir daños y efectos.

Hay que tomar conciencia, tener cuidados, no frustrarse ante el encierro, y no llegar a ese momento que elijan por nosotros como un paciente entre la vida y la muerte.  

El único antídoto que contamos es la responsabilidad social. Después vendrá la vacuna para vencer de forma eficaz el virus.

No podemos seguir viendo que se mueran los enfermeros y los médicos por cuidarnos a todos nosotros.

 

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